No se puede tapar la realidad ni con la mano, ni con un parche, ni con discursos grandilocuentes, ni con anuncios rimbombantes, ni con cortinas de humo. Siempre, a la corta o a la larga, los hechos se imponen por sobre cualquier artilugio político, social o económico. Las noticias de estos últimos días dieron cuenta de ello: el edil Pablo Berarducci finalmente reconoció su condición de empleado de varios Estados y fue destituido por sus pares; el Poder Ejecutivo ratificó que -deliberadamente- tiene algo personal contra el abogado Carlos López, y hasta CFK terminó aceptando que la crisis financiera mundial impactó en la Argentina. Los tucumanos dieron ayer otra lección de que la realidad es más fuerte que cualquier discurso "positivista" sobre la realidad económica: la afluencia de gente al microcentro no fue la de otros años en la antesala de una celebración consumista como la del Día del Padre.